Revista Fuente Vieja: "Noriko Martín, cuando el flamenco aprende a decirse en japonés"
- Noriko Martín
- 26 dic 2025
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Actualizado: hace 7 días
Noriko Martín, cuando el flamenco aprende a decirse en japonés
Hay momentos en la historia del flamenco en los que el arte da un paso al frente y demuestra, sin necesidad de proclamas, que su verdad no entiende de fronteras
Redacción
Revista Flamenca Fuente Vieja
Noriko Martín protagoniza uno de esos instantes decisivos. Con la publicación de Más allá de las llamas, la cantaora se convierte en la primera artista en interpretar un disco íntegramente flamenco en lengua japonesa, un gesto que no responde a la fusión ni a la exotización, sino a una afirmación rotunda: el flamenco puede habitar cualquier idioma si se canta desde dentro.
“No es fusión, es cambio de idioma”, afirma con serenidad. Y en esa frase cabe toda una declaración de principios. Porque Noriko no traduce el flamenco: lo piensa, lo siente y lo expresa desde su lengua materna, respetando la estructura, el compás y la hondura de un arte al que ha entregado su vida.
Del baile al cante: el destino marcado por el duende
La relación de Noriko Martín con el flamenco comienza, como tantas otras, por el baile. Desde niña sintió la llamada del compás, del braceo, del taconeo. Sin embargo, una operación quirúrgica cambió el rumbo de su camino artístico. Lejos de apartarla del flamenco, la empujó hacia su núcleo más desnudo: el cante.
Ese tránsito, doloroso pero revelador, le permitió —como ella misma reconoce— “conocer más profundamente el arte del flamenco”. El cante se convirtió en su lugar natural, en el espacio donde su voz podía dialogar con la emoción sin intermediarios.
España como destino inevitable
Instalada en Madrid desde hace años, Noriko tiene claro que el flamenco exige presencia y convivencia. “Para quienes amamos el flamenco, España es el destino perfecto”, afirma.
Aquí ha aprendido a escuchar, a callar, a observar y a entender que el flamenco no se enseña solo en los escenarios, sino en la vida cotidiana, en los silencios y en la forma de estar.
Desde ese aprendizaje honesto surge Más allá de las llamas, un disco que no pretende romper nada, sino ensanchar el territorio del cante con respeto y convicción.
Japón y Andalucía: dos tradiciones que dialogan
Lejos de renegar de sus raíces, Noriko las abraza. En su música conviven la tradición japonesa y la esencia flamenca sin fricción ni artificio. “Mi familia, sobre todo por parte de mi madre, no son profesionales, pero sí cantan el canto tradicional japonés”, explica.
Encuentra similitudes profundas entre ambos mundos: el uso de la voz, la importancia de la melodía, la transmisión emocional. No se trata de igualar, sino de reconocer que existen vasos comunicantes entre culturas que cantan para sobrevivir.
Un disco con conciencia y mensaje
El álbum ha sido producido por Paco Ortega, con quien mantiene una relación artística y humana desde hace más de una década. Fue durante la pandemia cuando Ortega la animó a dar el paso definitivo: cantar flamenco en japonés.
La mitad de las letras son originales de Noriko; la otra mitad son adaptaciones al japonés de temas en español, realizadas por la propia cantaora con un cuidado extremo por el sentido y la musicalidad. El disco se abre al mundo contemporáneo con el tema que le da nombre, Más allá de las llamas, compuesto a raíz del inicio de la guerra de Ucrania: un cante que habla del frío, del miedo, de la tristeza y de la inutilidad de la violencia. Flamenco como conciencia y como denuncia.
El cierre llega con Vivencias, una sevillana escrita por Paco Ortega que Noriko traduce y hace suya. “Cuando la canté, sentí que el personaje de la canción era yo”, confiesa. Y ahí está quizá la clave de todo este trabajo: la verdad.
El flamenco no entiende de pasaportes
La irrupción de Noriko Martín ha despertado curiosidad, debate y opiniones diversas dentro del mundo flamenco. Ella lo acepta con naturalidad: “Hay gente a la que le gusta y gente a la que no. Es algo muy nuevo”. Y sin embargo, el tiempo suele poner cada cosa en su sitio.
Porque cuando el flamenco es de verdad, se reconoce más allá del idioma. Noriko no pretende explicar el flamenco a Japón ni Japón al flamenco. Simplemente canta. Y al hacerlo, demuestra que el duende no necesita traducción.
El cante cruzó los mares
sin perder el compás,
aprendió otra lengua
y siguió doliendo igual.
Porque el flamenco, cuando es verdad,
no pregunta de dónde vienes,
solo escucha si cantas con el alma.








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